GONZÁLEZ MORENO
Y SU OBRA EN LA FUENSANTA

Me uno al homenaje a la gran figura de Juan González Moreno.
Lo hago al mismo tiempo homenajeando a nuestra amadísima Patrona la Virgen de la
Fuensanta
Así, iré poniendo sucesivamente todos los relieves que el gran Imaginero y
Escultor del Siglo XX hizo para el interior del Santuario de María Santísima de
la Fuensanta, nuestra Reina y Patrona. Podemos ir comentándolos. Es indudable que conforman una
obra llena de delicadeza, elegancia y espiritualidad. Todo lo mejor de González
Moreno queda reflejado en estos relieves, los cuales otorgan al interior del
Santuario una elegancia, suntuosidad y armonía conseguidas en muy pocos templos
españoles.
Me viene a la memoria el trozo del
precioso video dedicado la Virgen de la
Fuensanta (que tenemos casi todos) en el cual aparece un ya muy mayor González
Moreno, hablando de sus trabajos en la Fuensanta, de cómo considera estos
relieves su "obra mejor" y que son "la mejor oración que podía dedicar a la
Virgen".
No olvidemos que González Moreno no sólo talló los relieves (que ya es decir),
sino que también participó en el diseño, tallado y policromado de las partes
decorativas de todos los exquisitos retablos que enmarcan los relieves. Así
mismo, también salieron de sus manos los magníficos "putti" de mármol negro que
sostienen los frontones de las puertas de la Sacristía y el Camarín, y los
querubines de madera que sostienen el Coro alto y los que decoran las puertas
del Presbiterio.
(Rate_azul) Contribuyo, no obstante con una foto datada el 29 de enero de
1961, fecha en la que se inauguró en la capilla del Palacio Episcopal de Murcia
la exposición en la que se dió a conocer a los murcianos y público en general
los mencionados relieves.

Para poner los
relieves de González Moreno en la Fuensanta en orden
cronológico, la primera foto debe ser la del retablo mayor, después la Adoración de los Pastores, y seguido la que pongo más
abajo de la Huida a Egipto.
Hay que resaltar el grandísimo valor de armonía que tiene todo el
interior del Santuario, no sólo estilísticamente, sino también en cuanto a la
temática de lo representado. Si bien el Santuario de antes de guerra era un
templo barroco al uso, con sus capillas llenas de distintos retablos cada uno
con un santo, en la reconstrucción de los 40-50-60, la Junta de Fábrica decidió
que la única imagen de bulto redondo del Santuario fuera la Virgen de la
Fuensanta y que todas las escenas que iban a quedar plasmadas en relieves,
frescos y vidrieras giraran en torno a la vida de la Virgen y a la devoción
murciana de la Fuensanta. Así, los relieves de González Moreno son un espléndido
recorrido por las escenas más destacadas de la vida de la Virgen María.
Comienza el recorrido en el retablo mayor, cuyos relieves (siento no disponer de
fotos de cada uno de ellos) también son de González Moreno. En el ático aparece
la Natividad de la Virgen, y en las calles cóncavas laterales, de izquierda a
derecha y de arriba a abajo, la Anunciación, el Sueño de San José, los
Desposorios y la Visitación. El siguiente relieve que hay, ya en las naves
laterales, es el que ya comenté de la Adoración de los Pastores. La escena del
Nacimiento se quiso suprimir para simbolizarla en la propia visión gloriosa de
la Virgen con el Niño en el Camarín (la Virgen de la Fuensanta).
El magnífico retablo mayor de la Fuensanta fue adjudicado a un afamado y
conocido retablista granadino, que hizo un trabajo impecable y muy brillante,
pero no exento de polémica, ya que los tallistas murcianos protestaron por el
hecho de no ser ellos los que construyeran el nuevo retablo para su Patrona. Al
final, el retablo y el expositor se hicieron, dejando la hechura del Camarín a
los tallistas murcianos. El maestro Antonio Carrión Valverde hizo el precioso
trono estable de la Virgen y la recubrición del Camarín hasta llegar al
cornisamento, falleció y la bóveda del Camarín fue terminada por otros
tallistas.

Aquí el relieve que vendría después del de la Adoración de los Pastores. La
Huida a Egipto, para mí uno de los más conseguidos. Siempre me ha cautivado la
ternura de la imagen de la Virgen dando de mamar al Niño y la melancolía
reinante en todo el conjunto. Es magnífico el trabajo de estofado que, en el
cielo, permite que, según donde nos situemos, lo veamos dorado como si fuera un
amanecer, o azul intenso como si fuera pleno día.
El relieve de la Epifanía o Adoración de los Reyes Magos,
admirable composición presidida por el conjunto de la bellísima Virgen María
como trono de Cristo.
En todos estos relieves destaca, entre otras muchas cosas, el tratamiento del
estofado, exquisita y variadamente empleado en casi todas las superficies (salvo
las carnaciones, naturalmente), lo que proporciona a todos los relieves esa
brillantez tan característica. Un relajado paseo por el interior del Santuario
permite siempre disfrutar de todos estos detalles técnicos y religiosos, como
ese San José, tantas veces representado con gesto abstraído o melancólico.
Presentación de Jesús en el Templo,
con el pequeño Niño en el centro de la escena y en brazos de Simeón. No faltan
las tortolicas que ha llevado San José y la magistral figura de la Profetisa
Ana, ofreciendo a la vista del espectador al que será el Rey del Mundo.
Alejandro Romero Cabrera
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